Valparaíso

Valparaíso
1910

TRAJE DESASTRE





Traje de a tres, a pares y grupos
Traje mis perlas,  mi duda,  mi escarcha
De a pares los trenes, las quinas 
los tontos, los barcos de palo.

Y era obituario el naufragio
mi atuendo de pasto y de nieve
descalzo de a mares 
y estaba de seda el desastre

tu mar con su atuedo de sastre .





NOUS N' IRONS Á VALPARAISO ... plus jamais

Nous irons à Valparaisó,  dice una vieja canción francesa, a estar con Cucho, con JK y Fernando. Son ellos como el corazón de oro blanco que tiene el pan, la trinidad.

Armados de un equipaje liviano, subimos a la escampavía de Fernando,  nous subirons avec du champagne et des lunettes ad hoc para glorificarnos en el lugar que depare el azar;  un fondeadero, un promontorio de rocas con cavernas, un socavón bajo el nivel menor de la marea chivata,  la baliza de una grúa de construcción,  el cielo nocturno con su Cruz del Sur, con camisetas, cochayuyos, con bufandas y chalecos para el frío, con escafandras, con marchas de protesta, con amor y papel confort y hojas sin rayas,  para escribir sobre las experiencias de esta hora propicia, las agendas y las adendas de la imaginación boca arriba embelesada. Vamos rajados abriendo la estela. El cielo, el de adelante y el de atrás,  ni les cuento lo transparente que está.   Está como para subir a un bote ballenero y salir a remar hasta clavar nuestro arpón en el lomo inmenso de un mastodonte marino y ser arrastrados a velocidad crucero. ¡Nous irons à Valparaisó!

La canción de viejos marinos, compuesta en 1811,  es ésta:
Valparaíso aparece en la memoria de muchos libros, en kilos de cháchara antigua,  historias parloteadas por los que se las saben todas,  por lo que no saben nada y por los que no les importa. Les creo a todos.  Moby Dick será nuestro Valparaíso ensartado de  penurias e inopias que debemos arponear  para extraer ese ámbar de perfumes y bálsamo que nos hará felices por un día.


























El cachalote que es Valparaíso,  no para de nutrirnos en sus latidos. Me lleno de chovinismo nonato al leer Valparaíso en esa novela. Debió ser exótico -  para los de ultramar - un puerto como este, un placebo después de sobrevivir al CABO DE HORNOS

Me gustaría que Valparaíso fuera la candorosa Marilyn, pero su noche es un cetáceo varado cuya muerte festejamos con fuegos artificiales y en el día es la encarnación del mal inteligente con miles de arpones incrustados en su lomo.

Como Ajab, soñamos vengarnos de MOCHA DICK. Como Ajab escupiremos en el cáliz de La Matriz de Valparaíso.  Echaremos la corta en el Callejón de los Meaos. Echaremos el bofe, la guata y las charchas.  

Ojala que un temporal ahuyente nuestra sed de venganza porque todavía no estamos pa morir. Estamos pa soñar, echarnos un  polvo glorioso, una garza y una caña al pecho. Incluso estamos hasta pa un tatuaje de Lys Gauty   en el pectoral materno.

- ¡Cómo extraño un buen temporal en Valparaíso!
… les digo entre suspiro y suspiro. 


Nos paramos en el malecón de los 70. Las olas golpean como mastodontes, como manada de espumas sube hasta la altura descomunal de un campanario y se desploma en un estrépito de sal y agua,  con olor a engendro amoroso de líquidos blanqueados que retornan al mar como garras y espíritus de todas las anclas de naufragios y a punto de cogerte enrabiados de saña.  O como un barco varado -  el Naguilán por ejemplo -  escoriado, tumba-do, lacio, recibiendo las cornadas rabiosas de las olas. Estar ahí, en el mojado corazón del temporal, Ser el latido mismo de esa fiesta de ráfagas y lluvia horizontal,  Ser y Estar en la aventura vital, real y trágica hija de la puta que la parió. Lo extraño.¡ Qué querís que te diga !

Evoco esos temporales, sentir la fragilidad de la ciudad sometida al destemplado control del diluvio que nos persigue con sus frescas goteras por los cables electrificados, penetrando las ventanas de madera de liceos, seminarios, universidades y el viento rizándolas contra los vidrios como bigotes de Dalí, como el joropo de Robin y Batman, Flash o Linterna Verde,  como la vara de Moisés,  hasta romperlos, hasta hacerlos preñar.




Valparaíso vive al medio de la tormenta,  danza a merced del viento y de la lluvia, y la espuma del mar nos moja en una chorreada de semen intelectual y lascivia delirante. Brilla sobre la armatoste palpitante  la venganza de una fecha de cumpleaños, un exit del sepelio que apunta al rumbo del infierno prometido. Lo echo de menos.

Me alborota el alma oler el puerto. Azota las aletillas de mi corazón las telas,  el gran mesón de vino en el Bar La Playa saturado de recuerdos, de sillones aromados de semen y negros perros durmiendo, de espejos de 5 mm de espesor, de cascos de la primera guerra mundial, guantes de boxeo del campeonato de los barrios, banderas y ceniceros atornillados, de Blue Splendors en el ojo mágico de la radio a tubo Grundig cantando, y a los mojados de luna en sus diluvios del tintolio ingerido como que le temblaran  las cañuelas al reventar las burbujas de amor,  como que se les cayeran los calcetines a los fogonazos del zoom 21 de Mayo y a la máquina fotográfica del Cucho.
 


  


Como que se les secara la gomina a mis lágrimas, como que un caldillo arrancara besos de mis contertulios, una paila de huevos fritos en un tugurio digno de Los Hermanos Karamazov,  como lo es El Cinzano, porque El Cinzano es un tugurio… pero lo que es tugurio, a  sotavento, pero tugurio. Donde perfectamente cabe un contrabajo de balalaika y sus cosacos cantando y un coro de Carmina Burana, Mein Kampf y la meretriz. Y por supuesto nuestro ruego ante el rugoso mesero hastiado de limpiar manteles y de chistes a costa de su ridículo pelo escarmenado para ocultar la calvicie. Muy antiestético el sujeto aquel.

Valparaíso tiene  - quién lo diría -  la obsesión moralizante de los puritanos feligreses de la iglesia luterana del cerro Concepción,  de  fanáticos que se escudan en un dogma quemando al Judas y se valen de cualquier medio para llegar al fin donde todos perderemos la vida,  que está tan cara sostenerla, siguiendo al líder, ese que perdió la brújula hace rato, pero que nos atrapa en el vértigo de su locura. Líbranos señor te rogamos,  para eso llevan calzoncillos inmaculados mis muchachos.

La Caleta El Membrillo representa un espacio y un sector productivo que demanda mayor desarrollo en todos los territorios y ámbitos … por eso almorzamos un caldillo,  para sustentar el docto dicho de un entendido y derramarmos el vino bautismal sobre el regazo de Cucho para que se limpie de sus dolores, de sus heridas e incinere todo el tránsito que han dejado sus propios leviatanes...

- ¿Hace cuánto que no tenemos un buen temporal, JK? –
- Qué buena pregunta… mais le soleil n'est pas possible....
- Brilla el sol de  nuestras juventudes…
- No cantes himnos del 60.  Pon a Sting de los 90, Fernando... pon a Sting eterno.



Sin esos pescadores chilenos, sin los enjambres de gaviotas o de gente en las cocinerías de la caleta, que se sacan la cresta en los peldaños de la pega y no llega la ambulancia con el metapío, sin las mujeres que rodean el edificio de la Aduana,  sin carnet sanitario, sin un ejercicio bomberil, sin el berlín, sin el zarpazo del pedigüeño que champurrea un " Monsieur ",  incluso sin la gente como uno y que nos miran de las negras ventanas de los edificios herrumbrosos, Valparaíso no sería el cachalote que se deja arponear con nuestras iras, desventuras y amarguras.


Todos queríamos pasar la noche en Valparaíso, a la gira, porque cada vez sentíamos  la muerte y en eso vimos aparecer a lo lejos una joroba inmensa por donde habíamos estado en la universidad, en el atraque con la diva y casta. Y pasó el mar baldeando el plan,  escupiendo los alerones donde guardamos los explosivos. Pasó un tremenda confesión en su tremenda altura de arena y siguió para el otro lado.  Hasta El Almendral, hasta la cocina de una residencial. De allí se fue pa fuera. Nosotros vimos como se hacían pedazo las novias,  las promesas de amor, el hogar.  Fernando dijo que tratáramos de salvar algo, JK le dijo: “con suerte nos salvamos nosotros” Nos enmiedesamos, nos apavuramos y decidimos turistear por las callejas,  disfrazarnos de tomadores de pisco sauer, de compradores de souvenires, de franchutes trolos y eruditos hocicones porque este Valparaíso  no está para temporales de lluvia. Está para nuestra visita pagada. Y está manso, blando, poroso como cualquier  imbunche.


Y ya iban tres arpones claveteados con soga atada a nuestras venas desde los tiempos de la escuela. La trinidad. Dicen que había uno que lloraba, otro que buscaba las ofertas y otro que rezaba desde las  paredes con trizaduras,  con siluetas de hombres y mujeres apoyados en las futuras víctimas. 

Y después, una marejada grande que vino, nos volvió a tirar para adentro, para la barra, nos tiró al molo como un pontón y después a Cucho. Y ahí andábamos los dos con los ataúdes al lado, porque el mar barrió con nuestro cementerio. Se venían las casas con los muertos del segundo piso, con los lobos marinos gritando. Y llega el mar. Y nos agarra. Los chanchos, los troles, las gallinas, todo se llevaba el temporal mientras garrapateo en el cuaderno de nosotros




Nos pasó a buscar  una ola grande y nos llevó en una fotografía de la Plaza Echaurren hasta el Palacio de la Risa, hasta el engranaje del funicular y hasta el libro cocido a mano del Conservador de Bienes Raíces donde se dejó constancia de la orfandad nuestra. Y se termina la función.

A esa silueta de una belleza ballena y su rabillo de ojo con rimmel, con  dentadura impecable que sabe contrastar con la humareda turbia del tugurio, una honesta once completa es lo más que le daría y sin repetición y por supuesto un arponazo.

¿Qué sería de Valparaíso, con sus lobos de mar tan brutales de capitanes? ¿A dónde irán los de La Joya del Pacífico, ante la agresión aveza que espera atenazar a su presa con la mejor de sus pinzas de jaiba urbana?



Nada es más imbunche que el plan de Valparaíso, que el fambloyante perfil de sus cornisas, que su acrílico de empanadas famosas, su canto del Pajarito pajaril, su restorán chino con chau fan de lápidas y la valorización espacial de un recorrido de un estudiante con fiebre de tesis.

Es un hito de nuestro desprecio por la calidad de vida y el urbanismo. Un homenaje a nuestra perversa odiosidad por lo extranjero y nuestra admiración velada a lo gringo, a lo bachicha y a lo coño. Lo es, en su verdad repugnante, en su miseria transparente.  Pero tiene sorpresas, detalles que conmueven, algo que desemboca a la vena de la emoción para desatar la pasión más ennoblecida. porque en cualquier rincón, aparece la épica de vivir abrazados al vacío. Es nuestro sino.

¿Dónde clavar, nuestro arpón en este blanco cachalote que nos enreda con viejos cabos sueltos? El cachalote representa nuestra  monstruosa profundidad, una fuerza de la naturaleza que lucha por sobrevivir y al mismo tiempo lo hace todo por morir, ajena a todo rencor, a todo sentimiento humano y permanece -  después de azotarnos - con los estertores que creímos serían por una sola vez.






El tiempo seguía bueno,  así es que nos fuimos derechito a sacar lo que más nos interesa del leviatán: la esperma, el texto pa fondeo. Llevamos dos embarcaciones, una a motor; la escampavía y la otra al pasito; mi mochila.  Un Cucho subió al barco y nos tiró una punta del corcho, estaba nuevito, era de champagne, especial pa fondeo, nos indicó el rumbo. Y empezamos a tirar. Más que nada a fusilar.  No se acababan nunca los brindis. Pasamos a dejar unas pocas cosas a la Sebastiana y no fuimos de bajada con el bote al Muelle Barón, a mostrar el texto que habíamos sacado del fondo del mar.

Cargamos tremendo alto, la chalupa en puro cabo, y otras cositas: atornilladores, vergonzosos proyectos de arquitectura  y cuestiones de esas. Más allá de las barandas del muelle, sobre las suaves aguas alfombradas estaba la reluciente y negra sombra del cachalote, dormido de su amplia frente, de sus redondos lomos. Detrás, las aguas quietas alzaban brillantes burbujas luminosas que bailaban contra la sombra desnuda del cachalote soñando a pata abierta.


En eso vemos - de nuevo - una especie de polvareda en el océano. Era el mar que de noche venía avanzando como cinco mares feroces. Eso barrió nuestra ebriedad. Así es que cuando vimos que eso venía, le gritamos a los novios atracando en el muelle: “Apúrense chiquillos, que el mar viene de vuelta” El mar se venía con la segunda rellená. Alcanzaron a arrancar y se salvaron las dos parejas que nos miraban sin atinar que hacíamos allí pues estábamos en la despedida perjudicándoles los besos. El cachalote nos agarró a piedrazos. Furioso, con el lomo marcado de tantos combates, cargando eternamente con tajos sin sangre, astiles de lanzas y arpones que le ha dejado la locura salvaje de los desmembradores como nosotros. Luego desapareció con nuestros arpones clavados. Nosotros fuimos los únicos que sobrevivimos allá por el 73.

Eso me tocó verlo a mí. Yo andaba de mirón casi.  Es una cosa que no había visto antes eso de brindar con champagne en los tablones de un muelle y ser apedreado por un cachalote. No pienso que vuelva a ocurrir. Después se vio una piedra pómez que flotaba. De esas botó el mar, montones. Pensamos que reventó un volcán de tristeza y salieron esa clase de piedras que eran como las penas y que se fueron bamboleando con la corriente de Humbolt hacia las Galápagos para que regresen como tortugas.

El mar, al fin fue una taza de leche y estuvimos flotando en un océano suave y fúnebre toda la noche. De regreso a tierra firme me dejaron en casa y en seco las personas más buenas que el pan, de corazón de oro, la trinidad.

Eso pasó el día que fuimos a Valparaíso a estar y ser con Cucho, Fernando y JK.

VALPARAMOR


Ah! este es un poema que amo
Fue hecho sin ninguna vanidad
en trino de a tres.
Pero lo dijimos de una sola vez en fecha peligrosa.
Buscamos amor en esta carne.
Es todo lo que necesitamos.
No lo dice cualquiera.
Lo dicen los Beatles;

En Valparamor la ciudad es muy puro amor.
Allí el único cielo suena a galopar de estrellas
El horizonte lo contiene todo y mucho más.
Los planetas cruzan en rodajas.
Un ladrido de perros por allá.
un sonar de vitrolas por acá.
un flipper dando premios por allí.
tal vez y sólo tal vez,
el rebotar de una manzana era aquí.

Todo eso nos distrae intensamente
nos hace despertar sobresaltados con la lujuria de un viejo efebo
que al mismo tiempo deshilacha el horizonte con espinas de pescado.
Y aprendemos los cielos por delante y los cielos por detrás.

Y el espacio en todo su alto nos supera
como:
un centauro pidiendo limosna,
mi abrigo azul colgando del alero de la luna,
mi tristeza de Ajab y Moby Dick
mi Senecio mi Klee,
mi tratado de Durero
y la mirada nocturna llena de tigres sin pensar en Neruda
ni en leones compartidos con el Cid
ni en caminos de Kerouac
y en menos irritación en la pupila de Rimbeau.
En verdad amo mucho este poema
lo amo más que a una persona.

Decía un verso cada uno y a la vez.
Juan, Luis, Edward y Rubén
pero eran mejor fumando
en las cuevas del saber.
y reclama sus butacas un teatro para 3.
Reclama el Edward Rojas parado en su cometa
reclama Juan Luis como un ángel vigilante en la corbeta
y reclama nieve don Rubén con ansias insaciables de poeta.

En la caleta el Membrillo
San Pedro, el que está bajo las aguas
conversa con Ulises que odia su odisea
sin saber lo que odiamos nuestras vidas de café
A ellos los rodea una nube trascendente
y tres gaviotas posteriores a la llegada de los botes.
Y ya lo ve; somos nosotros otra vez.


Ulises: 

- “Lo que ha venido y llegará
lo tocará la rígida sombra de mi barca
y será con la punta de la proa”.

San Pedro

- Escuchemos la leyenda con unción 

a) Valparaíso es un náufrago
que rodó y rodó el aroma
de una galaxia reflejada en la piel
de este océano tan inmensamente grande 

y lleno de murmullos.

b) ¿Podrá ser Valparaíso una sonda
lanzada a lo más profundo de nosotros?

c) ¿Por qué alguna vez vieron sandías
flotando en la amplitud de la bahía
y a Van Gogh en las caletas
sirviendo una sopa marinera:

¿No era Aréstizabal?
¿Mandrake El mago, entrando al Cine Condell?
¿Dumbo El gótico, danzando sobre el número de oro? 

¿Por qué?

Pepe Soto nos sopla por la oreja: 
- “Porque Valparaíso es incapaz”.
¿Alguien desea otra respuesta?

(Yo amo este poema)

Entonces, respondamos la cuestión:

a) Valparaíso es una abeja en el corazón
que se dispara al golpe de un martillo.

b) A veces Valparaíso lo miramos como un reloj
y tememos que marque en su hora atlántida
la partida de algún dios.

c) Había una vez una bandada de pájaros
que vinieron a morir a Valparaíso
y hoy día, no sabemos cómo,
los niños los elevan a modo de volantines.

Debemos verificar esta cuestión
ya que somos universitarios rigurosos.


I.- Se ven ángeles en los campanarios. Cierto.
II.- Los peces viven confundidos con la gente. Cierto.
III.- En Valparaíso la muerte es dulce como el chacolí. Cierto.
IV.- Alicia, la del País de las Maravillas perdió su virginidad en Valparaíso. Cierto.
Debemos, ciertamente, corroborar estas certezas.

1º Mandamiento:
Subir a los cerros creadores de los cielos.

2º Mandamiento:
Honrar la luz del día con una leche con plátano
y de noche con una pajita más que sea.

3º Mandamiento:
Alzar la vista al cielo a mano alzada y ver tu cementerio.
Adicionar a esa perspectiva
un puñado de niños voladores.

4º Mandamiento:
Amar con delirio y explosivos a cuanta hembra
se te cruce en el camino
sin que te desgarren del corazón las telas.
Ellas sabrán encontrar lo que de ti les sirve
y si algún compañero sospechoso se te acerca,
lo mejor es sembrar la duda.
Nadie sabe las vueltas de la vida.

5° Mandamdirun dirun dam:

6º Mandamiento:
Asiste a misa los domingos porque es un día rojo.
El dios del Gran Valparaíso no es muy grande 

y es pedante
Gusta de los discursos fúnebres de Octubre
Prepara alguno tú, 
para casos de emergencia

por si se presenta la ocasión.
(Es muy piadoso no negar una limosna a la salida de la misa).

7º Mandamiento:
Abre toda puerta para que surjan tangos o milongas
sobre todos las que llevan espejos y botellas.
Más de alguna te llevara a la crápula del antro.
No es malo vivir una breve temporada en ese infierno

bailando cueca como un tango.

8º Mandamiento:
Deja pasar de largo algunos trenes
sobre todo aquellos con penélopes y trapos.
y no retornes a los que se fueron
Comprobarás que  su estación terminal
es el fondo de la mar.


9º Mandamiento:
Cuida en comer lo que procede del océano
Si bien contiene interfectos y membrillos;
de allí se originan los problema estomacales.

10º Mandamiento:
Es tu mandamiento móvil,
un mandamiento comodín.

Conclusión:
Valparaíso está más allá del poeta
y es un itinerario obcecado por los torbellinos de la espuma,
motivo de los truenos, de las olas, de los nervios
y melopeas que se dilatan perturbadas.

¡Mi dios; cómo amo a este poema!
PLaya Ancha, Martes 19 de noviembre de 1975.-

Diez años más tarde llegan corriendo en sus carpetas
y me informan otra vez:

“Valparaíso es un catalejo imaginario
“cuya redondez está en las tres Marías, cada una con su inversa
“igualando los segmentos de sus partes
“que se combinan y equidistan en divina proporción
“a la luna y sus pendientes
“y por lo cual no renuevan su valor los viejos literatos.
“Solo así se encuentra la razón bajo el cosmo de los muertos
“la que persiste fraccionaria y misteriosa.

Pepe Soto nos insiste en cada oreja:
“Ya les dije:
Valparaíso es incapaz,
de encontrar el número del alma.”

Alguna vez yo amé a este poema. (1988)

ESTO ES EL INFIERNO.
























La ciudad ha reventado con todos sus gusanos.
La ciudad ya es el cadáver que desprecian.
Los hijos prístinos de ilustres nadadores que los peces envidiaban
no merecen asistir a la vejez.
Se han convertido en gusanos,
en ajenos despreciables.
La han pateado, escupido
y dibujado con sus dedos un maquillaje de ridículas.
Genitales de payaso son sus despreciadas alboradas
todo huele a orina de pirata.
Oh, loba del 70´ con tus 7 espejos
y tu rostro de 7 pecados capitales
para 7 besos seminales
que eran las virtudes también 7
de mis 7 sacramentos
y por lo cual las 7 gracias concediste.
A ti rogamos
A ti imploramos
Y hágase tu reino.
Dónde ardiste amada mía,
en cuál quemado escombro
esos despiadados te lanzaron.
Nadie ve tus ojos límpidos de escamas
en la moraga aleteando todavía
porque nadie sabe lo que es volver a los recuerdos
y quedarse parado pecho a pecho en el vacío.
Valparaíso es un infierno.
Detrás de las paredes no hay anónimos amables
sino bestias del averno que son restos
de la muerte cultivando los olvidos.
¿Dónde está el prudente campanazo al mediodía de un domingo?
¿La pura campanada de la risa en los colegios?
¿Dónde están los atalayas del honesto y del prudente
vigilante al humo disidente que negrea el horizonte?
El campo de batalla
se ha cubierto de inmundicia y monumento.
Y tú estudiante dime tú
osado y pedante pensador futuro.
Di tú
cuáles son tus aulas del desprecio
las clases que aplanaron todo el contenido de tus alas.
Pregúntate entre beso y paso
qué amas en este subterráneo de basuras
qué líquidos navegan tu efebo pensamiento.
¿Qué pedazo del Hombre vivir aquí pretende?
Ni marinos, ni las novias.
Ni siquiera un párroco
barriendo las capillas cebaría a una paloma
para salvarse del castigo.
Oblígate a encontrar al panadero,
al zurcidor de calcetines.
Al carnicero que ríe con el lechero equivocado
Al peluquero con tijeras y al cantinero que habla seis idiomas.
Oblígate a patear una moneda de diez pesos
y aprende del bostezo
todo el contenido de los sueños.
Oblígate a comprar una postal con estampillas
a saludar al sindicato de los equilibristas.
Y al bombero acurrucado en el Partido Radical
hazle un nudo a su manguera.
Besa al docente con su panal de mieles
porque nada en la vida es más dulce
que un suspiro del maestro.
Hazlo sin los miedos que te cuentan
porque sólo así
tendrás derecho a una ciudad en la vejez lejana
para compartirla con tu hijo y con sus muertos.

.

1.- Cartografía - Planos - Mapas


Damero de quiméricas bodegas
en la historia de mapas confundidos y arrumados.
Tiempo de llamas detenida en azul
Hechicero de cábalas con sed
y al pan pan.

¡Qué maravilla!
Como hilos de aroma elásticos los músculos.
Como terrores repitiendo un balbuceo de principio y crucigramas
en el casillero del corazón océano de asombros.


2.- Viviendas Sociales



A portazos

Se las trae el viento rodando
como cardos desclavados.

El silencio pule puertas
con la intuición torcida de un planeta sin patrimonio.

Van casi en tropel
sin dominio
boquiabiertas
para asomarse al rumor eternizado de ola en viaje
y tropiezan en la falda de los cerros
como granos primorosos que caen de las manos.

Y se les colgó el aliento a la luz del día
con la sombra exacta
de osamentas concebidas en semillas.
Cuna intacta y agonía.

3.- Obras y construcciones






















Y al fondo, cumbre, orilla, o antípoda del patio
desaparece la quebrada, pendiente o barranco
desaparece lo imposible se va o perece
y se acomodan los troncos y los palos,
el martillo, la red
o una quilla levantan los carpinteros.
Cruza la arboladura palpitando
y el serrucho desmorona su latido.

Las costillas del clavo sonoro amarran abiertas alas de paloma
La cola del perro dirige oboes del cepillo y frenéticos sudores.
Y va creciendo la quimera en sus piernas cojas
en sus patas de mosca o uña de gato y antena crece
crece como cuna o tumba
o pañal de serafines
crece en sus poderosas ancas de yegua.

Y es claro;
en cualquier rincón, hoyo, recodo espacial
estará la puerta y el techo será balcón de cardenales
jardín navicular batiscafo o plaza.
Toda la casa será ventana o adiós muchachos.

4.- Entre putas y el cementerio


Hasta que se acabe
el viento, su atlas vertebral, verbigracia
toda la astronómica tierra pechadora
tiene su nombre en su espejo de ojo.

El semen tibio pájaro de lecho ulula ámbitos.
Roe con su puñal de escamas y sopores los domésticos sesos
y cuelga de la cornisa telaraña.

El cementerio en que vivimos a medio suspiro
se pierde en un secreto que rebasa su piel de abísico molusco
su pupila de astro enterrado.

La red;
la red que nos persigue es una tumba
agrietada de tantos viajes ya caída sin retorno
al profundo oscuro de los malos pensamientos.

Y ahora el demonio hace brillar su vientre
y contrae el odio sobre la tierra
bajo el agua y en el aura
respirando como un monstruo antediluviano.
























5.-
(A Sonia Lucía Soto León)
Atenta
Cajilla subiendo
en rucios y redondos días de trabajo:
Con cien cañones por borda
un rebuzno proa al viento se descuelga
en lágrimas de techos y paredes
con ese gris; con ese, no;
para los niños se destiñó.

La calle se viene abajo
en camiseta de canesú
y a viento en popa a toda vela
un colorín no corre si no trepa ¡vuela!
hacia volantines sin timonel:

Buenos días su señoría
man dan dirun dirun dan.
Sirena de rubias crines;
¿Qué cantas?
Navega velero mío
por las honduras del mar sin fin.

¡Que cosa más rica el amor tirado a la chuña!
asomándose a la venta huidobriana
larimbamba planeretta
un man dan dirán dirun dam tan afinado.
Y eso que nos soy un señor Don Gato
sentado sobre el tejado.
Ni un loco naufragando un zapatito roto
para mañana contarte otro.
Cambio y fuera.
Cajilla bajando
y su cuento que te conté princesa.

6.- Una sola lengua y ni una sola palabra















En un abrir y cerrar de ojos
rumores insularios
revientan la filosofía sorprendente que se hila en las paredes
que se mira desde arriba
que meteoro ruido agranda campana insaciable
en alambres de cuarto menguante
como si cada filantrópico poeta
besara a una mujer sin peinarse
que sufre y goza
con su banderilla para bautizos y cacerolas.
¡Ojo!
que por allí viene la ola
y se descuelga amenazante como un fin.
Pero se diluye desesperación callada
como si todo fuera un Arca de Noé,
Dice José Soto Pacheco:
“toda la tierra es una sola lengua y unas mismas palabra
Es algo así como decir:
¡V a l p a r a í s o
Santo y Seña ineludible de la aurora
chicoteando la miseria que la muerte decolora.
Suponemos que un canto sin memoria pasa por debajo
Suponemos que el maquillaje es cirugía.
Suponemos el veneno, el suicidio boreal y la verdad
alumbrando al otro lado del día y de la noche.
Suponemos la vía láctea en los barrancos,
que la escafandra del terror es nuestra casa.
Pero en verdad vamos lanzados al vacío
porque a pesar de nuestra estirpe
la desolación
esta rotura
domina el deseo de cantar a plena voz.
y esa condena inexorable
nos mata.


¡Voy a tirarte el cable, por lo variable...!

7.- El Puerto













Dibujo de Germán Arestizabal)




Se abren tus aguas al cuchillo de proas
y en torbellino de gasas la alta mar vaporosa
mira el perverso oleaje de su azulada boa
bajo el vestido de la oscuridad poderosa
Baudelaire de pie cruza 
frente a los buques de guerra
sobre la nave surta en cualquier librería.

Un puerto es morada agradable para un alma fatigada de las luchas de la vida.
La amplitud del cielo, la arquitectura móvil de las nubes, el colorido cambiante del mar, el centelleo de los faros, son un prisma adecuado y sorprendente para distraer los ojos sin agotarlos jamás.
Las formas esbeltas de los navíos de aparejo complicado, a los que la marejada imprime oscilaciones armoniosas, sirven para conservar en el alma el gusto del ritmo y de la belleza.
Y además, sobre todo, hay una suerte de placer misterioso y aristocrático para el que ya no tiene curiosidad ni ambición, en admirar, tumbado en la azotea o apoyado de codos en el muelle, todos los movimientos de los que se van y de los que regresan, de los que poseen aún fuerza para querer, deseo de viajar o prosperar. "
“¡Oh!, Muerte,
viejo capitán,
ya es tiempo!,
¡Levemos anclas!”
.
.
.

8.- Rompeolas


(A Erna Graindorge)
Extensa lanza ojival de sonrisas
o jarcias del Sur me grita ¡Bellavista!
Romántico bauprés
hoy nos separan del mar,
de tu baranda
donde se acodaron noctámbulos y mágicos
los vagones del amor marinero,
la mecánica de estridencias rotas,
la pesca de jaivas humanas,
el arco voltaico de las vidrieras palpitantes,
la grasa de las tetas del motor urbano,
las calderas del museo civil,
las dársenas meadas
y el Naguilán muriendo.

Todo eso, me robaron.

9.- La gran bajada

(A Eduardo Contreras y Enrique Rojas)
Sólo un hoyo sugestivo suspira ebrio
bajo tus pies
y has perdido.
Nadie sabe nada.
Se desconfía de la horizontal
De la quietud equilibrada.
De hecho;
se duerme con un ojo
porque estamos frente a frente a ese vacío.

Toda la vida es áspera vertical toda la vida
y su tiempo alquila el desorden de los ciegos; esos ciegos.

10.- Recuerdos de un juego de niños

















(A Jorge Astudillo; El Choche)
No es el panadero en su carreta
ni el lechero con su burra
ni siquiera con su flauta de pan
el afilador quien el olvido nos procura.

¿Te acordái cuando nadamo en poza despuma
con lo sapo croando y lo piriguine creciendo?
No me alcanza el bálsamo
ni el gel dermatológicamente testado pacordarme.

¿Te acordái cuando teniamo sé?
No me alcanza la helada maquinaria pacordarme.

¿Te acordái tan felice queramos correteando a la minina?
No me alcanza la vida pacordarme.

11.- Adivina buen adivinador


















Soy el alumbrador el exterminador
Soy el glorificador el aterrador
Soy el jadeante navegante
El almanauta el astronauta.

Soy la sal
el sol
las alas.
Soy.
Sí.

El parapente el confidente.
El confesor de las hormigas.
El maldito entre los ángeles.
El dorado de los querubines.
Soy el amable inexorable.
Soy el llanto del campo santo.
La lumbre, la muchedumbre y el miedo.
Soy el recuerdo del terco.
Soy dios anfibio. Un ofidio.
Hambre y estambre. El combatiente
Soy el velo de la novia y el universo de las norias
El atrevido el más herido
Soy el beso del hada y el destripador de la espada
Soy la mira soy la mentira
Soy el damero soy el primero
El art decó  tumor de Rimbaud
El atacado y el olvidado
El protector el destructor
Soy el trofeo soy el más feo
El extremista soy el marxista
Soy un burgués un buen gourmet
Soy al revés. Vengo después.
Soy un festín que no tiene fin
Adivina buen adivinador.

12.- Mirando el muelle


















La gaviota va
al mar empapando
de adioses los barcos.

Bajo la estela invisible
al final del hombre
canta, otea
se ba lan cea .

Sobre el paisaje móvil un pensamiento de naves vacías.

Mi cuerpo acoge
el coloquio a bocinazos de los tubos negros
mientras grito voy
y el ancla de amarguras enredadas en mi plumaje
ordena
ven
tocando a veces con los dedos,
la marea azul el cielo,

13.- ¡Valparaíso hasta que se acabe!


Valparaíso para rato a quien le pese
furioso militante de la boca incrustada a pleno grito
de la arrogancia de la ola
hasta que se acabe
la rúbrica de espumas.
Moja la intransigente geografía el mapamundi
hasta que se acabe el turbulento
balbuceo de caderas azules y encendidas
como un continente extasiado de vergüenzas y bramidos
hasta que se acabe

14.- La Matriz


                                                                                                                                                                              (Fotografía de Erwin Thieme)
(A Myriam Weiswerg)

Por supuesto.
La Matriz es una flor
de perfume inusitado.
Es una ninfa picaresca y sabia
en su armadura de cerebro oceánico nacida.
Es fonógrafo conciliador
entre la beatitud varada como jurel en camanchaca
y la pescadería endémica del rouge que no descansa.
Matriz en la ventolera de las muecas infantiles
es navío en vendavales y miraditas de Falopio.
¡Habrase visto!
adobe a campanazos de púberes bigornias
viejos santos muelles cetrina de vergüenza
o reloj hostial y virgen probando contar
la hora del juicio final
con la fugaz desesperanza
del escombro que titila
boca arriba.

15.- Rompeolas














( A Silvia Victoria Reyes Astaburuaga)

En el molo de abrigo, de sombrero, de zapato, de guante
y de amor mío
el agua

está.

Llega.

Surge.

Cae.

La felicidad;
que se parece tanto a un monóculo trizado
se da el lujo de convivir a nuestros pies
y nos tienta boyante.

16.- Agua de mar







El agua
no demora su concha de crisálidas fugas
a condición de saborear la sal
o en el pontón
lengüetear la nuca de quien husmea nuestros pasos.


El agua no envejece
su femenino corazón de grúas y mareas
somos nosotros los que perecemos.

17.- Cueva del Chivato y el espolón rutinario del terror

Armada de su escudo profundo
la noche desciende combatiendo
con su espada de aire negro...
y desde el fondo de la Cueva del Chivato,
crepuscularia nos golpea.

Sobre una playa, vuelca los terrores.

Como un ejército de espanto
un helicóptero sobrevuela cicatrices que vienen de la muerte.

El balazo pánico
carcome un frío en la oficina
de mudas máquinas y fantasmas tibios en el piso.

Allí donde cada compañero se me muere
el frío sol que los congela
ahora que ya nadie sobrevive
me corroe bajo la piel
y en ella un viento sin ruido ondea
como un sueño que se muere.


18.- Epistemología sobre Valparaíso






V

A

L

P

A

R

A

Í

S

O


se me abre.

No tiene simetría ni espirales.
Cualquiera cruza como Pedro por su casa.

SE ME ABRE hasta el vacío

SE ME ABRE negro

S E M E A B R E . . .

y cada fragmento se desprende de sí mismo y lo traspasa,
inventando cada uno su lenguaje.

Y aún así
yo que sólo paso hoyo
y sus laberintos
me confundo
me complico
y me abro. No lo encuentro.

19.- Seminario Episcopal San Rafael

El 15 de Mayo de 1870 fue fundado el Colegio Seminario San Rafael con el objeto de suscitar vocaciones para el sacerdocio y formar cristianos comprometidos con la iglesia y la sociedad.
27 alumnos participaron en la Guerra del Pacífico, falleciendo en combate 5 de ellos y 5 sacerdotes y capellanes. Fue el primer colegio en rendir homenaje a los Héroes de Iquique.
Sepan sus alumnos, por qué se desfila cada 21 de Mayo. No es por competir con otras bandas; esas no tienen gloria en los campos de batalla. El Seminario San Rafael rinde honores a sus iguales; a sus héroes y  a los victoriosos con su propia banda de guerra.

(Al padre Julio Duque y al Tata Johnson)

Seminario; adobe,
pájaro de musgo y alas patrias
sin canto sin frío
a través del desierto nos guía San Rafael
a la guerra y al gas. 

Respiramos heroicos.

Ya no respiro maestro historieta.

Agitadme el pecho Banda de Guerra.
Latan vigorosos tímpanos del orfeón.
Maestro tirano y seco tambor mayor,
asumo la consecuencia.

Hablo escarmentado.

Dios te guarde.
Sólo los muertos están protegidos
 
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20.- Entre el cielo y la tierra


(Para Viviana Teuche)









. . .
y no hay contradicción
si las paredes compartidas quieren abrazar a un niño cavernícola
y las detienen los cachos de la luna demudada.

El sol que no abandona el patio
en las pupilas de un perro muerto
también duerme en los rizos de ese hijo de los ciegos.

(A Jorge Abarca)
- Créeme: No habrá resurrección de los Muertos ni Juicio Final.
- Jamás vencerán los Oprimidos ni los Bienaventurados.
- Vana es tu Fe y tu Palabra.
- No hay más que estas aguas, bajo mi barca.
- Jorge; vanas son tus lágrimas.

22.- Mirando los techos a vuelo de pájaro

Sólo es un pueblo de provincia
que arroja su sombra de espigón.
Párpados de sueños fusilados
que pasan como el rostro de mi abuelo reflejado en un pozo.
No es más que eso.

Hay palomas secas en el techo despreciadas por el viento
camiones enterrados, neumáticas nalgas perfumadas
tetas manoseadas en el sótano
el accidente doméstico que salió en primera plana
el cosmos esperando la luz verde
el horrible y el opaco
el salobre pitazo de nuestra patria única
de la casi nada.

Sin embargo Valparaíso nos adula
con un rebuzno impredecible
nos atrapa


(Texto predictivo emitido horas antes del terremoto de 1906)

REPUBLICA DE CHILE - ARMADA NACIONAL
Pronóstico sobre fenómenos atmosféricos:
La Sección de Meteorología de la Dirección del Territorio Marítimo ha pronosticado fenómenos atmosféricos y sísmicos para el día 16 del presente mes, basada en las siguientes observaciones: El día fijado habrá conjunción de Neptuno con la Luna y máximo de declinación norte de ésta. A causa de estas situaciones de los astros, la circunferencia del círculo peligroso pasa por Valparaíso y el punto crítico formado con la del Sol cae sobre las inmediaciones del puerto.
Cap. Arturo Middleton.
Valparaíso, agosto 6 de 1906